El objeto de la profecía es: Manifestar la veracidad de la Palabra de Dios. El contenido de la “Biblia está considerado en no menos de un 30% de profecía; esto es un respaldo para todo fiel creyente y es la mejor garantía de que es la Palabra de Dios. Es la antorcha de la verdadera Iglesia de Dios (Proverbios 29:18). El hombre, viendo el cumplimiento de las profecías hasta nuestros días, y convencido por ello no tendrá obstáculo para creer y aceptar las que anuncian el fin de todas las cosas. (1ª Corintios 14:24,25; Isaías 46:9-10; Números 23:19).
Pedro escribió: “Tenemos también la Palabra profética más permanente, a la cual hacéis bien de estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2ª Pedro 1:19) (1ª Pedro 1:10-11).
El Señor al dar a conocer las señales que anuncian la cercanía de su advenimiento dijo: “Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca, y díjoles una parábola: “Mirad la higuera y todos los árboles: Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entenderéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entendéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios” (Lucas 21:28-31). Mucho de lo que ocurre en el mundo, En el medio religioso, físico y social es el cumplimiento de la profecía y nos indica que la venida de Cristo está cerca. Del aspecto religioso se dice. “Empero el Espíritu dice manifiestamente que en los venideros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrina de demonios; que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia” (1ª Timoteo 4:1-2).
Del aspecto social se nos dice: “Esto también sepas, que los postreros días vendrán tiempos peligrosos: Que habrán hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios, teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella, y a éstos evita” (2ª Timoteo 3:1-5).
La profecía llega al hombre de parte de Dios, con el propósito de prevenirlo de cómo puede evitar su destrucción: “El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño” (Proverbios 22:3 VP. Proverbios 29:18).
Por tanto, también vosotros estad apercibidos; “Porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44).