a)
El fiel cumplimiento a la palabra de Dios tendrá por resultado el galardón de la vida eterna que ha ofrecido el Señor. Juan 3:16.
Las personas que sean sinceras consigo mismas y en verdad sean dirigidas por el Espíritu Santo, su potencia será en el árbol de la vida. Apocalipsis 22:14.
Este galardón solamente puede darlo Dios, por lo tanto, no se debe esperar ninguna recompensa del humano sino exclusivamente de lo alto. Apocalipsis 22:12.
b)
Pero si la persona desobedece a la palabra de Dios, no fue sincera consigo misma y se autoengaño; y creyendo que había aceptado a Cristo, ésta persona es digna de castigo que ella misma ha fabricado para si como dice en Jeremías 2:19 “Tu maldad te castigará”
Cristo apartará a esta persona diciendo así: “…Apartaos de mi maldito al fuego eterno preparado para vosotros (Mat. 25:41)
Debe quedar bien claro, que quien vive conforme a la carne tendrá como fruto la muerte, mas quien vive conforme al espíritu, tendrá vida (Romanos 8:6)
c)
Quien hará estos juicios; es el mismo Cristo en el día postrero. Hechos 10:42; Cristo juzgará, pero por medio de su palabra. Juan 12:48.
Ningún humano está autorizado para decirle a una persona que ya está asegurada para la vida eterna o que ya está condenada. 1ª Corintios 4:5. Todos hemos de estar un día ante el tribunal de Cristo y él dirá la última palabra, 2ª Corintios 5:10.