a)
Porque promueve la avaricia, que es apetito desenfrenado a las riquezas. La palabra de Dios está en contra de la avaricia, 1ª Timoteo 6:9-10.
b)
Porque la avaricia está calificada como idolatría por lo cual viene la ira de Dios, Colosenses 3:5-6.
Porque promueve la avaricia, que es apetito desenfrenado a las riquezas. La palabra de Dios está en contra de la avaricia, 1ª Timoteo 6:9-10.
Porque la avaricia está calificada como idolatría por lo cual viene la ira de Dios, Colosenses 3:5-6.
El cristiano no debe vender artículos que fomenten el vicio tales como: Cigarrillos, licores, cervezas, drogas, marihuana, opio, heroína, etc. Puede vender medicamentos que contengan drogas, pero que dichos medicamentos estén patentados y autorizados por el gobierno.
No vender mercancías que fomenten la idolatría tales como: cuadros con imágenes, esculturas que representan la imagen de algún santo, rosarios, libros de cultos paganos, cohetes, veladoras, escapularios, etc.
No vender, ni mucho menos usar artículos que fomenten la vanidad tales como: Lápiz labial, tintes para el cabello, pinturas para uñas y todo aquel artículo que fomentan la vanidad. Se sobre entiende que todos los artículos de baño, talcos, etc. si se pueden vender y también usar, pues dichos productos no fomentan la vanidad sino la higiene.
No debe vender ninguna clase de literatura o revistas que tengan como fin despertar sensaciones morbosas.
No debe criar ni negociar animales inmundos que tengan como fin convertirse en viandas como, por ejemplo: cerdos, conejos, patos, etc. pues en el evangelio el cristiano no debe buscar el mal del prójimo y si comer animales inmundos es pecado delante de Dios no debe hacer que los demás pequen, Mateo 7:12.
Puede criar o vender animales inmundos que tengan fines domésticos como, por ejemplo: perros, gatos, caballos, etc. pues estos animales ayudan al hombre en su vida doméstica.
Además de algunas prohibiciones que las escrituras muestran se describen aquí otras en las que no debe incurrir.
Dios prohíbe la sangre de animales, por prohibición entendemos que cuando vamos a comer la carne de algún animal ésta tendrá que haber sido degollado y no ahogado. Génesis 9:4,5; Levítico 17:10.
Hay personas que con la sangre de algunos animales fabrica embutidos, también para el hijo de Dios está prohibido fabricar o comer esta clase de vianda. Deuteronomio 12:23-25.