Historia de la Iglesia de Dios         image Imprimir

No fue por accidente que Dios estableció la Iglesia de Dios precisamente en ese momento: Él había preparado el escenario.

Desde los días de Moisés, los profetas hebreos se habían referido al futuro Mesías en sus escritos. En el año 4 A.C. llegó el momento. Más tarde, cuando el apóstol Pablo escribiría sobre la trascendental llegada del Hijo de Dios a la tierra, diría: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley" (Gálatas 4:4). Uno de los preparativos más importantes para el establecimiento de la Iglesia había sido la dispersión de los judíos por todo el mundo occidental. A partir del período persa, y luego durante la época del Imperio Griego, los judíos fundaron asentamientos en casi todas las ciudades importantes del mundo occidental. Allí en las sinagogas judías, los primeros ministros del Nuevo Testamento proclamarían el mensaje que Jesús les había dado. Gradualmente, los gentiles en las ciudades donde los apóstoles llevaron su prédica se iban convirtiendo, cada vez en mayor número, al camino de Dios. Se bautizaban, y las iglesias crecían. Sin embargo, durante muchos años el crecimiento de la Iglesia cristiana pasó casi inadvertido por las autoridades romanas. Externamente los cristianos parecían diferenciarse poco de las demás sectas judías. Cuando el mundo romano se dio cabal cuenta de que los cristianos no eran simplemente una fracción judía, decenas de millares de cristianos ya se encontraban dispersos desde un extremo del imperio al otro. Buena parte de lo que sabemos sobre los orígenes de la Iglesia fundada por Jesucristo se lo debemos a Lucas, un médico que se convirtió en Ministro de la Iglesia dcl primer siglo de nuestra era. Lucas escribió una historia del inicio de la Iglesia narrándola en el libro de los Hechos.

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Cambios en Roma

En el año 54 de nuestra era, gobernó en Roma un hombre llamado Nerón, éste desde su balcón veía ante sí parte de la ciudad, y planeó construir edificios fabulosos, hermosos jardines, estatuas y fuentes impresionantes. Para él era preciso remplazar las antiguas casas de la ciudad. En el año 64 de nuestra era, este hombre encendió Roma, diez de los 14 distritos de la ciudad se quemaron, miles de personas murieron, edificios públicos y privados quedaron destruidos. ¿Quién era el culpable? Pronto se difundió el rumor de que Nerón en persona había desatado la tragedia. Los hábiles políticos tendrían que encontrar a quien señalar. ¡Los cristianos! A esos podían señalar, -.ellos creen que el mundo será destruido por fuego-. Dijo uno de ellos -. Ni siquiera levantaron el dedo para apagar el fuego-. Exclamó otro -. Los cristianos dicen que este espantoso incendio fue la venganza de Dios sobre nosotros-. Declaró un tercero. Así fue como los cristianos se convirtieron en chivos expiatorios. Los horrores del año 64 son una de las grandes tragedias de la historia de la Iglesia. Fue la primera de diez persecuciones romanas que afligieron a la iglesia, durante casi tres siglos. Sin embargo ninguna persecución podría borrar la Iglesia de Dios. Jesús dijo: Que esta no moriría jamás" Mateo 16:18. Dos años después del incendio de Roma en la provincia oriental de Judea los judíos intentaron derrocar el gobierno romano. Era el año 66 de nuestra era Vespasiano, destacado general Romano fue enviado a Judea, a controlar la rebelión el resultado fue una cruenta guerra de cuatro años. Durante ese tiempo Pablo fue detenido por funcionarios Romanos, aunque su arresto no tuvo que ver directamente con la guerra de Judea. Lo llevaron a Roma para juzgarlo y el Gobierno lo encontró culpable de crímenes contra el estado y lo sentenció a muerte. Como Pablo era ciudadano Romano, la ejecución había de ser por decapitación. Era la primavera del año 68 cuando Pablo muere, también en este tiempo murió Nerón, en el frente oriental. Vespasiano dejó a su hijo Tito encargado de los ejércitos para proseguir la lucha en Judea. Vespasiano mismo se apresuró a volver a Roma, pronto se convirtió en César durante las batallas del verano del año 70, los ejércitos de Tito lograron penetrar a los muros de Jerusalem, la insurrección Judía quedó sofocada y Jerusalem fue reducida a ruinas, incluso fue incendiado el templo y Tito se llevó a Roma muchos de los adornos del mismo; quienes visitan a Roma hoy pueden ver, en las ruinas de la ciudad antigua el arco de Tito donde ésta representada en la conquista de Judea.


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La Iglesia huyó

A los seguidores de Jesús se les llamaba comúnmente Nazarenos, por Jesús de Nazareth Hechos 24:5. En la profecía del monte de los Olivos, en Lucas capítulo 21 Jesús le había hecho una advertencia a su Iglesia "Cuando vieres a Jerusalem rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado, entonces los que estén en Judea huyan a los montes, Lucas 21:20,21. Cuando Jerusalem cayó en el año 70, los cristianos ya habían huido de la ciudad ya que en la fiesta de Pentecostés anterior, Dios había advertido por medio de milagros a quienes estuvieran dispuestos a escuchar, que se fueran antes de que sobreviniera la destrucción. La Iglesia huyó al nororiente a la población de Pella, más allá del río Jordán. Para el año 70 se había suspendido la predicación organizada del evangelio. Pedro había sido crucificado. A Jacob el hermano de Jesús lo habían matado y a Pablo lo habían decapitado. Jerusalem había caído y a los cristianos los habían sacado de Roma. La Iglesia estaba pasando por una dura prueba ¿Lograrían sobrevivir? ¿O llegaría a su fin derrotada por las persecuciones? No. Recordemos la seguridad que Cristo había dado a sus apóstoles, “…edificaré mi Iglesia y la puertas del Hades no prevalecerán contra ellas” Mateo 16:18.


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Sigue la Persecución

Pero todos los que se decían Cristianos fuesen del oriente o del occidente, tuvieron que soportar pruebas y tribulaciones por casi doscientos cincuenta años, despuntando al siglo cuarto no se vislumbra ninguna variación: La persecuciones continuaban. Comenzando con las persecuciones de Nerón en el año 64, los cristianos habían soportado no menos de nueve episodios graves de persecución romana para el año 303. Aquel año el brote de terror fue igual. Era la décima persecución y duró diez años el emperador Romano era Diocleciano. Sin embargo la Iglesia de Dios logró sobrevivir todos los intentos por erradicar a los cristianos, y a pesar de la persecución, la Iglesia del occidente con su líder principal en Roma afianzaba cada vez más su dominio a comienzos del siglo cuarto, en medio de la ardiente persecución Romana, se produjo un cambio trascendental en General. Romano Constantino, proclamado César por los ejércitos Romanos, dirigía sus tropas en la batalla de puente Silvio para apoderarse de Roma, la historia dice que antes de la batalla Constantino tuvo una asombrosa visión, una señal luminosa de las primeras letras del nombre de Cristo y oyó una voz que decía "En este signo vencerás" tomándolo como un presagio Constantino hizo que sus soldados escribieran esa frase en los escudos. Sus ejércitos fueron victoriosos y en ese momento cambió siempre la relación de Roma con la Iglesia cristiana.


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La huida profetizada

Es interesante notar que más de 200 años antes del concilio de Nicea, Jesucristo había revelado una asombrosa profecía al apóstol Juan. Esta es la profecía, que se encuentra en Apocalipsis 12:6: "Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días". En la profecía bíblica un día puede representar un año de cumplimiento. Aplicando esa interpretación a los versículos citados, la Iglesia de Dios, representada simbólicamente por una mujer, huiría de la persecución y se ocultaría en el desierto 1,260 años. Para en este tiempo los cristianos se ocultaron en, catacumbas sobresalieron como conservadores de la doctrina recibida por Jesucristo, la familia valdenses quienes tuvieron que habitar en condiciones difíciles para sobrevivir, sin embargo se mantuvieron optimistas llevando siempre y conservando el mensaje de Jesucristo, es claro que los Valdenses trataron de seguir las instrucciones de la Biblia hasta donde las comprendieron, se aferraban tenazmente a los Mandamientos por lo cual algunos de ellos en los valles alpinos de Italia incluso guardaban el sábado como día de reposo, observando también la ordenanza del bautismo conforme a la Iglesia primitiva, instruían a sus hijos en los artículos de la fe cristiana y los Mandamientos de Dios. No obstante los Valdenses lograron perdurar en las tinieblas brillaba una luz y el escenario se preparó para un cambio dramático en los sucesos que marcan la historia en la iglesia de Dios.


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La Iglesia sale de las sombras

Terminado los largos signos de la edad Media, el mundo vio un nuevo periodo de avance en el conocimiento, las artes, la ciencia y la religión nacieron con nueva vida, durante aquellos siglos de historia humana, los grupos pequeños de cristianos perseguidos que no formaban parte de la principal corriente cristiana conservaron su credo. En medio de gran adversidad, con frecuencia la oposición y la opresión los había llevado a ocultarse pero no logró erradicarlos los vientos de cambio de los siglos quince y dieciséis se convirtieron en un nuevo punto de partida. Siendo así en Europa, Alpina los que se aferraban a la doctrina de los primeros apóstoles, tenían solamente ejemplares fragmentados y debían recurrir a la memorización de largos pasajes bíblicos. Con el advenimiento de la Biblia impresa el conocimiento de las Sagradas Escrituras se extendería a millares, luego a millones, hay algunos personajes de este periodo que debemos mencionar brevemente como que dejaron una huella importante en el mundo cristiano de momento. Por ejemplo el erudito John Wiclef (1320-1384) hizo la primera traducción de la Biblia al idioma Inglés, el erudito Wiclef tenía en muy alta estima las Sagradas Escrituras, considerando la Biblia como la fuente de la verdad y convencido de que ella señalaba el camino de la salvación; sus seguidores se llamarían más tarde Lolardos y entre ellos encontrarían algunos remanentes de los Valdenses que se trasladaron a Inglaterra del continente Europeo. Su influencia fue un factor que preparó el camino para la reforma desencadenada más tarde por Martin Lutero. Wicleff veneraba el decálogo pero según su interpretación de las normas sobre sábado estas se aplicaban al día domingo, ni siquiera los que observaban el día domingo como día de culto cristiano adoptaron su filosofía porque sabían que el sábado era el séptimo día.


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Europa central

Otro personaje importante en la época de la reforma fue John Huss, éste se sintió inspirado por las enseñanzas de Wicleff, su obra en lo que hoy es Checoslovaquia tendría corno seguidores a un importante grupo e cristianos que guardaban el sábado en Europa Oriental. Huss manifestaba una devoción similar al de Wicleff. Su celo y su discrepancia con la Iglesia establecida, le valieron, la excomunión. Juzgado como hereje, sufrió la muerte en la guerra en 1415, estos hechos en Inglaterra y Europa Central allanaron el camino para los cristianos sabatarios de Europa Oriental y más tarde de Inglaterra. Los mencionamos pues, no porque formaran parte de la comunidad que guardaba el sábado, sino porque contribuyeron a hacer posible la libertad religiosa relativa que hoy disfrutamos. En éste periodo el nombre que más se destacaba es sin duda el de Martín Lutero. Lo que él hizo y lo que de allí surgió, han tenido enormes repercusiones en todo el mundo occidental. Hemos mostrado en esta serie sobre la Historia de la Iglesia de Dios que siempre ha habido grupos de cristianos dispersos y a menudo perseguidos y aislados de las grandes corrientes cristianas, nazarenos, paulicianos y valdenses fueron algunos de los grupos entre los cuales se mezclaron cristianos dedicados a conservar la fe de los primeros apóstoles, se aferraron a su fe y a su culto independientemente de las otras corrientes del cristianismo, al mismo tiempo toda historia de la Iglesia tiene que reconocer la importancia del renacimiento y la reforma lo que hoy existe se hizo posible en muchos aspectos por el mundo cambiante de los siglos 14 al 16 entendiendo siempre que Jesús prometió que las puertas del Hades no iban a detener la Iglesia, el descubrimiento del nuevo mundo, la traducción de la Biblia a los idiomas del mundo, la imprenta, las guerras religiosas, el renacer del conocimiento, fueron todos factores esenciales para lo que venía después. El viejo mundo estaba sufriendo un verdadero vuelco; aquel día de octubre de 1517, cuando Martín Lutero fijó sus noventa y cinco tesis en una Iglesia en la nación de Alemania Imperial mal podía imaginarse lo que iba a suceder. Lutero no se proponía comenzar un nuevo movimiento religioso simplemente estaba rechazando ciertas prácticas con lo que no estaba de acuerdo. Pero intencionalmente o no dio comienzo a una revolución religiosa y con ella la reproducción de la Biblia.


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Los Sabatarios llegan al continente americano

Recorriendo la Historia de la Iglesia de Dios, entramos en el siglo XVII y encontramos que la libertad religiosa en Inglaterra es poco más que una inspiración, no obstante la carta magna, la libertad alude al pueblo en el año de 1660 como había eludido cuatrocientos años antes; la muerte de algunos cristianos que guardaban el sábado como día de reposo en Inglaterra despertó terror en el corazón de algunos miembros de la Iglesia de Dios que guardaban también el sábado, porque en ese momento se promulgaron leyes según las cuales era ilícito celebrar reuniones religiosas en el día sábado. Para algunos sabatarios quedaba una sola opción: Tendrían que abandonar Inglaterra, para poderse mantener en la verdad que había sido su característica ¿A dónde podían dirigirse? ¿Dónde encontrarían tolerancia religiosa en el mundo del siglo XVII? Las colonias recién establecidas en el continente norteamericano, brindarían por fin seguridad a los grupos religiosos del viejo mundo en busca de libertad religiosa. En septiembre de 1868, se establecieron congregaciones en el estado de Missouri. El anciano Cranmer trabajó mucho en la obra, extendió la enseñanza también a través del folleto llamado El abogado del Advenimiento y del sábado más antes la revista se llamaba La Esperanza de Israel quedando finalmente establecida como la revista llamada, El Abogado de la Biblia a través de una serie de conferencias se organizó la conferencia de 1884. En marzo de dicho año hubo una conferencia ministerial en Missouri. Esta reunión dio como resultado la decisión de que la Iglesia de Dios en Missouri tendría unidad tanto en doctrina como en prácticas, en septiembre de 1884 la Conferencia adoptó una constitución y estatutos a esta reunión concurrieron miembros y delegados de Míchigan y de Missouri siendo de este lugar que en 1950 las oficinas generales fueron trasladadas para Denver Colorado, permaneciendo en éste estado desde entonces.


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La Iglesia de Dios en México

La Iglesia de Dios Séptimo Día, como organización había tomado reconocimiento ya en los EE.UU. y a partir de allí, habría de expandirse al resto del mundo México era el país más cercano al Sur para llegar tendría que hacerlo por el Norte, la provincia de Saltillo era una de las escalas principales que las vías de comunicaciones mantenían hacia la capital, y el ferrocarril era una de esas vías. Saltillo sería el primer foco eclesial de la Iglesia de Dios Séptimo Día en el país, el mensaje de la Iglesia de Dios Séptimo Día, penetró a la República Mexicana, expandiéndose al país a través de tres rutas principales: Saltillo, Coahuila y el Distrito Federal, correspondió a la ciudad de Saltillo ser el puente de ese corredor proveniente de los EE.UU. hacia la capital del país. Saltillo sería el primer foco eclesial de la Iglesia de Dios en México. Su doctrina comenzó a propagarse por estas áreas geográficas que constituyen los principales corredores de comunicación terrestre entre el Norte y el Centro del país, principalmente a través del ferrocarril, el tipo de transporte más moderno de la época. En éste tiempo trabajó el Hno. Arturo G. Taber misionero que sin la calidad, ni el cargo como simple brasero en tránsito de Norteamérica hacia Honduras, se presume que proviene de Texas o de Missouri, ésta última ciudad que fue la primer sede de la Conferencia de la Iglesia de Dios Séptimo Día en Norteamérica, donde trabajaba dejó y quizá hasta repartió la simiente de la doctrina a través de folletos impresos en el tren de la ciudad de Saltillo hacia la capital, en el año de 1,920, siendo para ese entonces el presidente de la Conferencia General de la Iglesia de Dios séptimo Día de los EE.UU. de 1914 a 1920 el Hno. Ministro Andrew N. Dugger.


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La Iglesia de Dios en Centro América

Un Hno. Nicolás Mazur recibió la doctrina de la Iglesia de Dios en México y al viajar a un país de Suramérica pasó predicando la santa doctrina por el territorio de C.A. en el año 1945, reuniendo un pequeño grupo de simpatizantes en la República de Honduras, el trabajo de este hermano fue tan efectivo que el Ministerio de la Iglesia de Dios en México envió a un Hno. Ministro de apellido Sáenz para que efectuara los primeros bautizos, los cuales se realizaron en el año de .1946. Lamentablemente no fue posible que este pequeño grupo fuera atendido ya que el Hno. Mazur continúo su viaje a la República de Uruguay. Cuando el Hno. Ministro Sáenz retornó a México, fue entonces que éste grupo quedó sin atenderse durante 12 años, uno de los Hnos. bautizados llama¬do José Irene Martínez sobresalió entre los demás, ya que permaneció firme en la fe haciendo reuniones los días sábados y levantando a la vez una casa material para que en el futuro se hiciera allí una casa del Señor. Así continuó esa construcción esperando largos años, hasta que Dios concedió que el propósito del Hno. Irene Martínez fuera realidad y fue en el mes de mayo de 1958 cuando el obrero laico Otto Moys y el Diácono Antonio Vega Serafín, viajaron de Guatemala hacia Honduras, para iniciar la obra de la Iglesia de Dios después de trabajar algún tiempo, cuando ya se sentía la necesidad de tener un lugar donde hacer los cultos, Dios les permitió conocer al Hno. Irene Martínez, quién había recibido la doctrina de la Iglesia de Dios en 1958. Es de esta manera como la Iglesia de Honduras quedó establecida y organizada.


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La Iglesia de Dios en Guatemala

Sin saber absolutamente nada de la labor antes mencionada, un congregante de la Iglesia de Dios de la ciudad de México de nombre Ernesto Valencia, por razones de trabajo viajó a la ciudad de Guatemala, viaje que aprovechó para enseñar la sana doctrina. En su estancia que fue del mes de Marzo a Julio de 1952, logró interesar a 3 varones, dos de ellos de la ciudad de Guatemala, llamados: Carlos Larios y Job Leiva González, y el tercero fue un pastor de la Iglesia Apostólica de nombre José Desiderio Martínez, éste de la República de El Salvador. Con el deseo de confirmar la obra en Guatemala Carlos Larios hizo varios viajes a México en los años de 1952-1953. El propósito era solicitar un Ministro en uno de sus viajes a la Ciudad de México. La familia Larios conoció al integrante de la Iglesia de Dios, Antonio Vega Serafín, a quien invitaron para que realizara la obra, no obstante que el Hno. Antonio Vega carecía de los suficientes conocimientos y sin tener ningún nombramiento y sin la autorización del Ministerio accedió dedicarse a la obra del Señor, renunciando a todo lo material; pero debió esperarse un año más para ser mayor de edad y así tramitar el pasaporte, fue así como el sábado 14 de Mayo de 1,955 ingresó a la República de Guatemala, celebrando al siguiente sábado la primera Escuela Sabática con una asistencia de 12 personas en la Casa de la familia del Hno. Carlos Larios.


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La Iglesia de Dios en la República de El Salvador

Apenas iniciaba la obra en Guatemala y en el mes de Agosto de 1955 los Hnos. Carlos Larios y Antonio Vega Serafín, se lanzaron en viaje misionero a la República de El Salvador en busca del varón José Desiderio Martínez, que en el año de 1952 había recibido la doctrina de la Iglesia de Dios en Guatemala, fueron bien recibidos por la Iglesia Apostólica que pastoreaba el hermano en mención, así inicia la obra en nuestro país siendo el primer lugar donde estuvo la Iglesia en la Colonia San Pedro, Ciudad Delgado. Después se trasladó al lugar conocido como la Garita, para luego posteriormente hacer su traslado al terreno propio en la colonia Monserrat en los años de 1960. Los primeros bautismos realizados por la Iglesia fueron en el año de 1957 en el lugar conocido como el Agua Caliente Soyapango, por los ministros mejicanos Santiago Montiel y Arnulfo Moreno, a partir de esa fecha la Iglesia se ha mantenido aun viviendo diferentes adversidades.