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El salmista dijo: “Los cielos son los cielos de Jehová, y ha dado la tierra a los hijos de los hombres” Salmo 115:16.

“Porque el justo eternalmente no será removido: mas los impíos no habitarán la tierra”, “porque ciertamente el justo será pagado en la tierra: cuánto más le impío y el pecador?” Proverbios 10:30; 11:32

“Porque los rectos habitarán la tierra y los perfectos permanecerán en ella; mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados” Proverbios 2:221-22.

Con estas conclusiones podemos estar seguros que los mansos heredarán la tierra para siempre (Vean también Salmo 37:1-1,29,34; Mateo 5:5).

Nadie a excepción del Hijo del hombre, que vino del cielo, ha ido al cielo (Juan 3:13), y de ninguna manera alguien podría ir (Juan 7:33-34; 8:21). Solamente el Hijo de Dios ascendió al cielo para sentarse a la diestra de Dios, en donde permanece hasta ser enviado nuevamente a la tierra, y esta será su segunda venida (Hechos 3:19,21; Hebreos 9:27-28). Cuando Él vino –del cielo- por primera vez trajo salvación y redención completa a toda la familia humana, y para ello tomó forma humana y terrena (Juan 1:14), y al poseer esta doble naturaleza, puede, en consecuencia, estar en el cielo y en la tierra, 1ª. Corintios 15:45-47.

En el principio cuando el hombre fue criado, fue tomado de la tierra, (Génesis 2:7; 1ª. Corintios 15:45-47). en consecuencia, esta tierra, de la cual el hombre forma parte, será el Eterno hogar de la criatura (Génesis 13:14-15; Salmo 37:11; Apocalipsis 21:1-7).

Algunos posiblemente podrían objetar acerca de Juan 3:13 (Cuyo texto en el Nuevo Testamento del Siglo XX, dice así: “Ninguno a ascendido al cielo, excepto el Hijo del hombre que descendió del cielo”), pensando en que si nadie ha ido al cielo, a excepción de Cristo, ¿cómo entonces Elías fue al cielo? (2ª. Reyes 2:9-11,16) ¿A dónde fue trasladado Enoc? (Génesis 4:21-24) y ¿Qué de la aparición de Moisés y Elías en el Monte de la Transfiguración? (Mateo 17:1-9). Todo esto, sin un escrutinio concienzudo, aparentemente nos haría pensar que los santos van al cielo. Sin embargo, creer esto, sería sostener que la Escritura se contradice, al decirnos el Señor que ninguno, a excepción de Él, pudo ir al cielo (Juan 3:13; 7:33; 8:21).

Tratando de encontrar la solución a este aparente misterio, llegamos a la conclusión de que todos aquellos santos que vivieron y murieron en las edades pasadas, han sido sepultados, como todos los hombres, y permanecen en sus sepulcros hasta el día de la resurrección, tiempo en que ellos y todos los santos de todos los tiempos resucitarán para recibir su recompensa (Rev. 22:12; Mateo 16:27). Podemos ver que el Apóstol Pablo en su carta a los Hebreos dice: “Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y confesando que eran peregrinos y advenedizos en la tierra”, Hebreos 11:13.

En el verso 35 del mismo capítulo, Pablo dice que muchos no aceptaron el rescate “para ganar mejor resurrección”. Qué mejor resurrección pueden esperar, sino la que tendrá lugar en la segunda venida de Cristo, cuando todos los que han sido aprobados por el testimonio de la fe, que no recibieron las promesas, serán transformados a “perfectos” (vea Hebreos 11:39-40), pues la perfección final vendrá con la resurrección, para cambiar lo mortal por lo inmortal (Fel. 3:10-12; 1ª. Cor. 15:51-54; Hebreos 11:39-40).

“Y todos estos –sigue diciendo Pablo- incluyendo a Enoc, Moisés y Elías, aprobados por el testimonio de la fe, no recibieron la promesa” Hebreos 11:39 ¿Cuál promesa? “Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna” 1ª. Juan 2:25, y esta existió solo hasta que vino el Salvador, quien “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”, 1ª. Timoteo 1:10. En consecuencia, ninguno de los Patriarcas del Antiguo Testamento, ni ninguno de los santos pudo recibir la inmortalidad, porque Jesús fue el primogénito, es decir, el primero que tenía que recibirla, Colosenses 1:18; 1ª. Cor. 15:20. De tal manera que si Enoc, Moisés y Elías, no recibieron la vida eterna necesariamente tuvieron que haber muerto. Esto es lo que terminantemente sostiene pablo en Hebreos 11:13: “Conforme a la fe murieron todos”, no dice a excepción de Enoc, Elías y Moisés.

Si esto es así, porqué en Hebreos 11:5 dice que “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte...?” Claro!! Esto es una verdad. Pero es necesario que sepamos que el término”traspuesto” o “trasladado” no significa ser removido de la tierra al cielo sin haber muerto. Aquí tenemos esta declaración: “El Padre nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su Hijo amado (Col. 1:13). Desde luego que esto no indica que hemos recibido la inmortalidad por el hecho de haber sido trasladados, ni tampoco significa que no podamos recibir la primera muerte, porque “se ha establecido que los hombres mueren una vez y después el juicio” Hebreos 9:27.

¿Qué, entonces, significa que Enoc “fue traspuesto para no ver muerte”? aquí, no se refiere a la primera muerte, sino a la segunda (vea Apocalipsis 2:11), porque le mismo Maestro ha dicho: “El que guardaré mi palabra, no verá muerte para siempre” Juan 8:51, igualmente ha dicho a Martha: “Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente” Juan 11:26. Por todos estos pasajes podemos entender que la promesa hecha a los creyentes que obedecen su palabra no se refiere a la primera muerte , a la cual están sujetos los hombres sin excepción, por causa de la consecuencia del pecado de Adán (Romanos 5:12), sino más bien se refiere a la muerte eterna, a la muerte segunda, Rev. 20:14-15.

En esta forma, Enoc fue tomado para no ver muerte, pero razonemos: Esta frase es condicional porque el verbo hace referencia al futuro y no al pasado: no dice que él no vio muerte, sino terminantemente dice “para no ver muerte”. Dios trasladó o removió a Enoc después que este vivió trescientos sesenta y cinco años (Génesis 5:21-24). “Y caminó Enoc con Dios y desapareció, porque lo llevó Dios”. Esta expresión “desapareció” muchas veces está empleada en las Escrituras para designar a uno que muere, veánse por ejemplo Génesis 43:13; Jeremías 31:15-17.

Con respecto a Elías también está revelado en las Santas Escrituras que murió, porque “..así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombre, pues todos pecaron” Romanos 5:12, “De la amanera que está establecido a los hombres que mueran una vez y después el juicio” Hebreos 9:27, “Así como en (o desde) Adán todos mueren...” 1ª. Cor. 15:22, “Murieron todos estos...” Hebreos 11:13, “Pues nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo..” Juan 3:13. Algunos otros testimonios similares enfatizan esta verdad incontrovertible, Salmo 89:48, Eclesiastés 9:5.

El hecho de que Elías haya subido en un carro de fuego al cielo donde está la atmósfera no es una prueba que fue al cielo donde está el trono de Dios. Pues inclusive los hijos de los profetas creyeron que Elías había sido puesto en otra parte, en otra ciudad, 2ª. Reyes 2:15-16. Veamos que Elías fue separado de Eliseo en los días en que reinaba Ochosías, rey de Israel, estando como rey también en Judá, Josephat.

Pero cerca de diez años más tarde de aquel evento, cuando Elías fue quitado de entre ellos, Jorám, que fue elevado a la nobleza de rey del Judá por la muerte de su padre, este recibió una carta de Elías con ciertas amonestaciones, 2ª. Crónicas 21:12-20.

En el margen del verso 12, en las Biblias inglesas dice: “esta carta fue escrita antes de su muerte”. Jorám era hijo de Josephat, aquel rey que reinaba cuando Elías fue arrebatado. Cuando este muere, entonces Jorám, su hijo, sube al trono y el contenido de esta carta de Elías dirigida a Joram (Versos 12-15) es una amonestación directa el rey Joram y le predice Elías a Joram el futuro castigo que le vendrá a causa de su impiedad. La expresión “fue escrita antes de su muerte”, es una prueba de que Elías murió como todos los hombres (Heb. 11:13; 1ª. Cor. 15:22) y que resucitará en la venida de Cristo juntamente con todos los que duermen en el polvo (Hebreos 11,39 y 40).

Al presente algunos sostiene que Moisés y Elías estuvieron físicamente en persona con Cristo en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17:1-9). Pero admitir que Moisés sí resucitó para venir a presenciar esa escena, sería tanto como admitir que Moisés tuvo la preeminencia y no Cristo. Leyendo col.1:18, hablándo de Cristo, dice que “para que en todo tenga él el primado”. No ha habido ningún ser, ni Moisés ni ningún otro santo que se haya levantado de los muertos para ostentar vida eterna antes ni después que Jesucristo resucitará. Y como ilustración veamos la declaración de Pablo: “Cristo había de padecer, y ser el primeros de la resurrección de los muertos, para anunciar la luz al pueblo y a los gentiles” Hechos 26:23. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicia de los que durmieron fue hecho” 1ª. Cor. 1:20; “Y él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado” Colosenses 1:18. De manera que en ningún Santo s ha cumplido la promesa de la resurrección antes de la Segunda venida de Cristo. “Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo en su venida” 1ª. Cor. 15:23.

En conclusión tenemos que Moisés y Elías no se presentaron personalmente en la transfiguración, sino que Cristo mostró a sus discípulos un cuadro ilustrativo de su reino que tendrá que cimentarse de acuerdo a la promesa que les hizo cuando dijo: “De cierto, de cierto os digo: Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al hijo del hombre viniendo en su reino” Mateo 16:28

Después de descender del monte donde les ilustró brevemente su reino, Jesús les dijo: “No digáis a nadie la VISION, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos” Mateo 17:9. Ahora entendamos lo que es una visión. Una visión no es una realidad, sino una apariencia sobrenatural o cuadro de alguna cosa empleada para revelar el futuro. De modo que lo ocurrido, no fue una realidad física, sino simplemente una visión mediante la cual el maestro quiso mostrar a sus discípulos la semejanza de su reino o naturaleza.

Moisés y Elías estarán en el reino después de la resurrección, ya que pablo dice que Moisés no ha resucitado, ni recibido su promesa, no obstante que rechazó los tesoros de los egipcios. Él espera la venida de Cristo para que junto con los Santos reciban la resurrección. Léanse los textos Hebreos 11:13, 369, 40; Apocalipsis 22:12; Lucas 14:14; 1ª. Tesalonicenses 4:13-18; Juan 5:25-29.